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| Cruz de los Caídos de Telde, c. 1955-1958 (FEDAC) |
Con el inicio del nuevo milenio se decidió desmontar y hacer desaparecer la Cruz de los Caídos que, junto con su altar y pequeña escalinata, permanecía desde mediados de la década de los cincuenta del s. XX anexa al exterior de la sacristía de la capilla de san Ignacio de Loyola de la iglesia de san Juan Bautista.
Es cierto que su demolición no se aprobó al calor de ninguna ley de memoria histórica (la primera en nuestro país será aprobada en 2007). De hecho, tal decisión no supuso ningún resquemor en la ciudad, ni reavivó encono ideológico alguno entre sus habitantes como se ha vivido en tiempos más recientes con otras instalaciones de tal tipo. Su retirada fue bien recibida, simple y llanamente, por entenderse como una obra necesaria y urgente dado que su ubicación había generado serias humedades en la basílica. No en vano, durante casi cinco décadas, las aguas pluviales se habían venido filtrando entre el monumento y la pared de la parroquial teldense.
El monumento fue diseñado por José Arencibia Gil que, a la sazón, ya trabaja como docente en el Instituto Laboral de Telde, que hoy lleva su nombre, desde el año 1954. Poco antes, había regresado de su forzado exilio, primero en Brasil y luego en Venezuela, países a los que huyó en 1948 al entender que podría volver a la cárcel ante la reactivación por el régimen franquista de la represión de la masonería y el comunismo.
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| Posible fotografía de la inaguración del monumento, c. 1955-1958 (FEDAC) |
Sí, es la otra gran anécdota de este episodio de nuestra historia, este monumento que, en principio, ensalzaba a los teldenses que dieron su vida por España (por la golpista), fue diseñado por el que, sin embargo, luchó durante la contienda por la legalidad democrática establecida por la II República. Sí, la Cruz de los Caídos de Telde fue diseñada por alguien que, quizás, cosas de la historia, fue uno de los que hizo "caer" a alguno de los teldenses con ella homenajeados.
En la fotografía se observa a José Arencibia justo al pie de la cruz, con corbata negra y chaqueta clara, flanqueado por las autoridades teldenses y por destacados falangistas, señoras de la sección femenina y vecinos, entre los cuales, la siempre curiosa chiquillería. Nunca sabremos lo que pensaba mientras el fotógrafo inmortalizaba junto con tal momento su anexión ficticia al régimen (por mera supervivencia) o, quizás, su anexión sincera tras cambiar de opinión, lo que puede explicar su meteórica y exitosa carrera posterior durante la dictadura.
No obstante, quizás fue su honda fe religiosa, que tan admirablemente dejó plasmada en su obra mural por varias de las iglesias grancanarias, lo que le llevó a erigir el monumento sin resquemor alguno y sin más intención que la conciliadora. Al fin y al cabo, parece pensar, "caídos" fueron los de ambos bandos y en la guerra jamás hay vencedores, sino solo vencidos. Así, la Cruz de los Caídos teldense no tuvo jamás placa alguna que recordara, específicamente, ni acontecimiento, ni miembro de ningún bando, quién sabe si para así recordar a los de ambos, aunque las instituciones del Movimiento Nacional se dedicaran por esos mismos días a clarificar, sin ningún género de dudas, quiénes fueron estos "caídos".
No se puede juzgar el pasado desde el presente. No sabemos si los teldenses que lucharon en el bando golpista lo hicieron por propia voluntad u obligados por las circunstancias, como tampoco lo sabremos jamás de los teldenses del bando republicano que dieron su vida por la legalidad democrática vigente.
Arencibia Gil, con su acierto de obviar cualquier fecha y nombres en aquel monumento que muchos conocimos, nos recuerda que desde ambos bandos, uno con razón, otro en la sin razón, se cometieron atrocidades que no deberían volver a repetirse jamás en la Historia, ni ser recordadas para generar división, sino reparación, justicia, perdón, concordia y paz.
REFERENCIAS
AHPLP. Instituciones del Movimiento Nacional. Delegación provincial de excombatientes. Relación nominal de caídos. 1937-1958.
Jiménez Martel, G. (2018). Guerra Civil, José Arencibia Gil y otros artistas canarios. Mercurio. Madrid.
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